El Trujal de Lanciego

Es el más antiguo de Rioja Alavesa. Instalado sobre un viejo molino de harina, con el que convivió durante años.

Es propiedad del Ayuntamiento de Lanciego desde 1913 gracias a la donación realizada por el vecino del municipio D. Eustaquio Alvarez de Eulate.

Su maquinaria se movió en el pasado con agua y después con motor eléctrico. Conserva aún, el primitivo sistema de embarrados para trasmitir energía.

Durante años, los labriegos de Lanciego y de los municipios colindantes, acuden a prensar la oliva, que en la actualidad se muelen alrededor de 80.000 kg. de oliva de los que se obtiene aproximadamente unos 21.000 lts. de aceite.

Descripcién y caracteristicas constructivas

Trujal eléctrico en perfecto estado de conservación y uso actual, funcionando durante un mes al año (diciembre). Época de fabricación del aceite en esta zona. Ubicado en el núcleo de Lanciego, al pie de la carretera que une Meano y Assa. Se trata de un edificio de mampostería, con sillería en los esquinales. El frente de la fachada está construido en buena sillería con fronto decorado con escudo y rematado en pináculo uno de sus laterales, con una cruz Iatina en la cabecera.

La tolva, de planta piramidal, es metálica, donde se vierte la oliva. Un sinfín en la enjuta del embudo encamina las olivas a los rulos. Estancia de planta rectangular con dos columnas. Vigas forjadas sustituyen a la anterior viguería en madera. La techumbre es plana, sobre la que se levanta un segundo piso como vivienda. A los rulos llega la conducción de las olivas desde Ia tolva. El sinfín de la misma encamina a una segunda tolva de menores dimensiones con forma troncocónica. Esta segunda tolva encauza las olivas a una muela sobre la que giran dos rulos troncocónicos de piedra. El producto resultante se pasa a una cubeta aneja donde haIIamos Ia batidora. Esta es una gran piedra vertical, con forma circular. La batidora se comunica con un pequeño depósito desde el que se carga el resultado de la batida en los carros. Estos son conducidos mediante raíles a Ia prensa hidráulica.

El producto resultante se vierte en unos depósitos donde se efectúa una primera decantación, ya que en ellos se mezcla el producto con agua hirviendo. Esta agua se calienta en un homo situado en la pared de fondo de la sala. Estos primeros depósitos se comunican median canalización con otros tres grandes depósitos situados en una sala frente al acceso del edificio, de una capacidad total de 24.000 litros. En estos depósitos analiza el proceso de decantación.

El aceite resultante se almacena en modernos recipientes cilíndricos metálicos, regulando su temperatura. Una zona de carga de camiones en la parte trasera del edificio finaliza Ia función de este trujal.

La actividad trujalera en Lanciego se remonta al siglo XVIII (1). Si bien las instalaciones actuales son del siglo XX, ya que los años de actividad continuada provocan irremediables cambios en la maquinaria, en busca de mejores rendimientos de trabajo. Es una experiencia Inolvidable acercarse al trujal en diciembre, época del trujalado, para observar la actividad que se mantiene en la actualidad en estas máquinas que nos llevan hacia atrás en el tiempo.

En 1939 se da un proyecto para instalar un molino de harina eléctrico en el edificio del trujal, idea que se abandona por una reclamación de la fábrica de harinas de Aurelio Arbulo, que alega un reglamento de 1937 en el que se específica la necesaria separación de ingenios molinares dedicados a actividades distintas

¿Cómo se obtiene el aceite de Lanciego?

Entre los meses de diciembre y enero se recoge, manualmente (sistema de ordeño), la oliva de la rama del árbol del olivo. Cada vecino la conduce limpia al trujal para pesarla, ya que de acuerdo a la cantidad que deposite, recibirá su equivalente en aceite virgen.

La oliva se carga primero en una tolva, desde donde pasa al molino, en el que unos rulos o muelas cónicas de piedra machacan el fruto y el hueso. La pasta resultante cae a un pequeño depósito, para ser después batida y calentada por una piedra circular (batidora de rollos italianos) para así facilitar su prensado.

A continuación, esa pasta se extiende sobre los capachos, piezas circulares y planas de esparto, con un orificio redondo en el centro, que un eje ensartará a medida que se apilan en una plataforma móvil (un plato-vagón). De la propia presión de la columna de capachos se desprenderá la “flor del aceite”, el primer fruto oleoso. Esta torre de capachos formará el “pie” o unidad de prensada, cuyo plato-soporte se desliza sobre raíles para conducirlos a la prensa, la cual ejerce una única presión por espacio de noventa minutos, extrayendo una brillante cascada dorada.

El aceite se recoge en una cubeta y se conduce por unos canales a un depósito donde, por decantación natural en un sistema de pozuelos, se irá clarificando y eliminando las impurezas. Acabada esta operación, se almacena el aceite en depósitos para su posterior embotellado y reparto a cada vecino, proporcionalmente a la oliva entregada.

 

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