El Trujal de Lanciego

El Trujal de Lanciego

Es el más antiguo de Rioja Alavesa. Instalado sobre un viejo molino de harina, con el que convivió durante años.

Es propiedad del Ayuntamiento de Lanciego desde 1913 gracias a la donación realizada por el vecino del municipio D. Eustaquio Alvarez de Eulate.

Su maquinaria se movió en el pasado con agua y después con motor eléctrico. Conserva aún, el primitivo sistema de embarrados para trasmitir energía.

Durante años, los labriegos de Lanciego y de los municipios colindantes, acuden a prensar la oliva, que en la actualidad se muelen alrededor de 80.000 kg. de oliva de los que se obtiene aproximadamente unos 21.000 lts. de aceite.

Cómo se obtiene el aceite de Lanciego?

Entre los meses de diciembre y enero se recoge, manualmente (sistema de ordeño), la oliva de la rama del árbol del olivo. Cada vecino la conduce limpia al trujal para pesarla, ya que de acuerdo a la cantidad que deposite, recibirá su equivalente en aceite virgen.

La oliva se carga primero en una tolva, desde donde pasa al molino, en el que unos rulos o muelas cónicas de piedra machacan el fruto y el hueso. La pasta resultante cae a un pequeño depósito, para ser después batida y calentada por una piedra circular (batidora de rollos italianos) para así facilitar su prensado.

A continuación, esa pasta se extiende sobre los capachos, piezas circulares y planas de esparto, con un orificio redondo en el centro, que un eje ensartará a medida que se apilan en una plataforma móvil (un plato-vagón). De la propia presión de la columna de capachos se desprenderá la “flor del aceite”, el primer fruto oleoso. Esta torre de capachos formará el “pie” o unidad de prensada, cuyo plato-soporte se desliza sobre raíles para conducirlos a la prensa, la cual ejerce una única presión por espacio de noventa minutos, extrayendo una brillante cascada dorada.

El aceite se recoge en una cubeta y se conduce por unos canales a un depósito donde, por decantación natural en un sistema de pozuelos, se irá clarificando y eliminando las impurezas. Acabada esta operación, se almacena el aceite en depósitos para su posterior embotellado y reparto a cada vecino, proporcionalmente a la oliva entregada.

 

La tejera

La tejera de Lanciego

Sin lugar a dudas el ejemplo arquitectónico a destacar en el entorno natural de este municipio es su tejera. Una construcción que nos habla de las primeras producciones preindustriales de la zona que podemos apreciar en un magnífico estado gracias a su reciente rehabilitación.

Situada en el término municipal de Los terreros, al SE de Lanciego, este edificio está datado en torno al año 1780. Abandonada en el siglo XX vivió a mitad del XIX su momento de máximo esplendor. Diversos factores, entre ellos su sólida estructura y su ubicación aislada y escarpada se han aliado con la diosa fortuna para permitir que llegue a nuestros días en un magnífico estado de conservación, que ha facilitado su restauración.

El conjunto lo forman dos edificaciones, la tejera y un almacén anexo. Al acercarnos hasta el edificio de la tejera apreciaremos los arcos apuntados construidos en piedra que dan paso a las dos boquillas del horno abovedadas con las características arquerías de ladrillo de este tipo de edificación, sobre ellas se sitúa la cámara de cocción, para completar esta construcción de planta cuadrada que presenta al exterior muros de mampostería, forrados de ladrillo y adobe en su cámara de cocción.

Assa

Assa, Lanciego

Assa, población situada a orillas del Ebro de cuya existencia hay datos desde época romana. Del paso de esta civilización han quedado para la memoria los restos del puente romano, llamado ‘Mantible’, importante paso sobre el río Ebro. Durante la Edad Media el paso estuvo custodiado por el castillo de Assa que cayó en desuso en los siglos XIV-XV, junto al declive del puente. Mantible fue un importante paso sobre el Ebro, con una longitud de 164 metros y 5 metros de anchura los estudiosos datan esta imponente obra de ingeniería en el siglo II d.C., en su origen constaba de siete arcos de los que en la actualidad se aprecian tres.

Su primera época de decadencia llegaría durante la dominación árabe de la península, pero se recuperaría al integrarse Assa en la ruta del Camino de Santiago hasta que, ya entrados en el siglo XI, se mando construir un puente en Logroño. Comenzó entonces una decadencia que llevaría a la ruina del puente en el siglo XV. El abandono del castillo y su posterior desaparición acompañaron el despoblamiento de Assa, que tras formar parte de la jurisdicción de Laguardia y pertenecer en algunos momentos a Lapuebla de Labarca (en cuya iglesia parroquial encontramos la imagen de la Virgen de Assa originaria de la ermita de la localidad que se construyó con restos del poblado romano),pasó a formar parte del municipio de Lanciego a mediados del siglo XIX.

Viñaspre - Biasteri

Viñaspre Lanciego

La ocupación humana en esta zona viene de muy antiguo. Se han encontrado restos humanos y de herramientas de hace 5.000 años; entre otras, en el término de San Ginés donde hubo 2 dolmenes, hoy por desgracia, desaparecidos.

Los primeros documentos en los que figura Viñaspre datan del año 1.094, en el "Cartulario de San Millán" con el nombre de Binasperi, forma que evoluciona al actual nombre eusquérico de Biasteri. La confusion de Biasteri con Laguardia viene de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando Martínez Ballesteros observó la mención "Viasteri" en algunos mapas fanceses, holandeses e italianos de los siglos XVII y XVIII, y dedujo que se trataba de Laguardia; la relativa lejanía formal de "Viasteri" respecto del nombre moderno de Viñaspre, facilitó el error.

Viñaspre fue muy nombrado a causa del importante camino que pasaba por aquí, mandado construir por las Juntas Generales de Álava a comienzos del siglo XVI y que unía Vitoria con Logroño.

Tradicionalmente ha sido un pueblo rico. En 1.366 los hijosdalgo constituían mayoría y en el siglo XVIII, para labrar sus campos, utilizaban obreros de los pueblos de alrededor. Una fuente de ingresos era el agua. Entre los manantiales propios y la fuente de la Berbenosa comprada a Lapoblación, poseían tal caudal, que les permitía regar sus campos y vender el sobrante de agua a los pueblos vecinos, incluso a Logroño.

En 1.699 Carlos II concede el título de villa.