El suelo es predominantemente arcillo-calcáreo. Éste es el que hace posible los vinos de mejor calidad, ya que les confiere un aroma delicado y un paladar muy suave.

Prácticamente el 95% del viñedo de Rioja Alavesa se apoya en estos suelos arcillo-calcáreos.

Pero este tipo de terreno no sólo impone la calidad sino que implica un trabajo complicado ya que en el subsuelo se presenta como un emparedado de roca arenisco-caliza y de tierra algo arcillosa.

Suelo de lanciego