Lanciego ha sido un centro cultural de importancia desde el siglo XVI, prueba de ello da que fuese elegido como residencia por artistas de la época, como los Olate, los Mendieta o Juan de Salcedo, familias que han dejado su huella en los templos de Lanciego, además de en otros muchos tanto alaveses como riojanos.

Templo parroquial de San Acisclo y Santa Victoria

Entre su rico patrimonio destaca el templo parroquial, dedicado a San Acisclo y Santa Victoria, patrones de la localidad. El edificio de piedra de sillería, con planta de cruz latina, se sitúa en el centro del casco urbano. Su construcción original, en el siglo XVI, por parte de Juan y Jorge de Olate presentaba una planta rectangular con una sola nave y contrafuertes interiores. Esta estructura se modificó dos siglos después al añadirle tres ábsides semicirculares que forman la cabecera y el crucero de la planta actual. También durante el siglo XVIII, Pedro Gumiel remató el edificio al construir la torre, también de piedra de sillería con planta cuadrada. Entre los elementos interiores del templo destaca el Retablo Mayor, de época renacentista y gran calidad artística está dividido en tres cuerpos, este fino trabajo se atribuye a Juan Fernández Vallejo. Si nos adentramos en el interior del templo, debemos fijar nuestra mirada en el retablo de Santa Ana, del siglo XVI, y en el magnífico órgano barroco, uno de los más antiguos de Euskadi, una joya que destaca en el coro rococó del templo.

Iglesia de Lanciego

 Ermita de Santa María del Campo

Otro edificio religioso reseñable es la ermita de Santa María del Campo, de este pequeño templo, situado en las afueras del antiguo casco urbano en una pequeña placita sobreelevada, destaca la talla romanico-gótica de Santa María, de tipo Andra Mari, además del magnífico órgano que alberga en su interior. Hoy en día es esta la única ermita que conserva la localidad, aunque datos documentales permiten afirmar que en algunos momentos llegó a tener cuatro.

ermita de Lanciego 

 

Palacio de la Marquesa de Armendáriz

En cuanto a la arquitectura civil, llama nuestra atención el Palacio de la Marquesa de Armendáriz, situado junto a la iglesia parroquial, es en la actualidad sede del Consistorio Municipal. Se trata de un magnífico ejemplo de arquitectura del siglo XVIII, con su magnífica fachada y sus dos plantas de sillería. Destacan en su portada el acceso y los vanos, enmarcados por molduras en oreja, así como el trabajo en madera de la puerta, que conserva su clavazón original, y de los aleros de la cubierta. Ya en su interior, merece la pena visitar su calado subterráneo, totalmente rehabilitado. Otros buenos ejemplos de arquitectura señorial apreciaremos a lo largo de la calle mayor, destacando sobre ellos el antiguo Ayuntamiento, que en la actualidad acoge un establecimiento hostelero. Este palacio está fechado en época similar al anterior, destacando nuevamente en él el cuidado trabajo de artesonado del alero, además del escudo familiar que se conserva en la fachada. A lo largo del entramado urbano de Lanciego los ojos atentos del visitante encontrarán todavía buena muestra de las modestas viviendas populares de sus antiguos pobladores. Entre ese caserío popular, cerca del templo, merece una mención especial visitar la casa natal de, quizá, el hijo ilustre más notorio a nivel internacional, el músico Sebastián Iradier Salaberri.

Palacio y Ayuntamiento de Lanciego

 

El Trujal

Sin salir del núcleo urbano encontramos un buen ejemplo de arquitectura tradicional con destino industrial, no es otro que el trujal. Situado junto a la carretera que une Assa y Kripan encontramos este singular edificio, con su fachada rematada por un frontón triangular decorado con cruz. En su interior encontramos, en la planta baja, los depósitos de almacenaje y maquinaria para su distribución, si accedemos a la zona subterránea encontraremos los dos juegos de piedras y maquinaria para mantener viva cada año la tradicional tarea de molienda de la aceituna, en este único trujal municipal de Rioja Alavesa, el más antiguo de los que se conserva en Álava.

Detalle de la cúpula de la iglesia

 

Arquitectura del agua

Antes de recorrer otros elementos patrimoniales dispersos por el termino municipal, el casco urbano nos ofrece en la ‘Fuente Vieja’ uno de los mejores ejemplos de la comarca dedicado a la arquitectura del agua (junto a la fuente medieval de Viñaspre). Situada en una vaguada lindante al templo parroquial y compuesto por varios cuerpos de arquitectura neoclásica, el principal se nos muestra en hornacina, flanqueada por pilastras y cubierta por un frontón triangular. El conjunto se completa con un abrevadero y un lavadero abierto al que se accede por un tramo escalonado. Sin olvidarnos de los espacios verdes de la localidad, entre los que destaca el “Huerto del Fraile”, el parque de D. Eustaquio Alvarez de Eulate, una zona ajardinada y arbolada en pleno corazón de Lanciego, dando muestra del buen uso de terrenos baldíos.

 

El recorrido por el patrimonio local nos lleva ahora a diferentes puntos de su término municipal para conocer algunos de los muchos ejemplos de arquitectura del agua. Desde el molino harinero de “los locos”, en el arroyo de Lanciego, a la antigua regadera que presenta un buen estado de conservación, pasando por ‘el candado’ de la citada regadera. Una pequeña construcción de planta cuadrada con cubierta piramidal en cuyo interior se encontraba la distribución de aguas de la regadera a una acequia de derivación.

Tradiciones Lanciego